El 16 de octubre de 2016 fue
canonizado en la Plaza de San Pedro, de Roma, un sevillano que fue arcipreste
de Huelva y obispo de Málaga y Palencia. Se ha destacado que San Manuel
González García (1877-1940) fue seise, pero debe hacerse constar que cursó
estudios de primaria en el Colegio La Salle-La Purísima, que en su etapa
escolar se denominaba Escuela de La Purísima, y para el vulgo era Escuela de
San Luis (1). Allí el 11 de mayo de 1886, con nueve años, hizo su primera
comunión en la iglesia de San Luis (2), templo contiguo al colegio, donde los
escolares asistían a los actos de culto, ya que al final del siglo XIX, cuando
Manuel González estudiaba en aquella escuela, aún no se había construido la
capilla propia del colegio, que todavía se conserva. Estos datos nos los reveló
el biógrafo del santo, en un libro bien elaborado, ameno y muy interesante: “El
obispo del sagrario abandonado”.
El Colegio La Salle-La Purísima, de
Sevilla, debe colocar un busto o una lápida en recuerdo del Santo.
Fue un comerciante palentino
residente en Sevilla quien decidió fundar unas escuelas que se inaugurarían en
mayo de 1765 (3). Lamentablemente el filántropo, Don Nicolás de Robles,
falleció antes de la inauguración de su magnífica obra social y pedagógica, por
lo que sería su viuda, Doña Dionisia de Encinas, quien, heredera y continuadora
del plan de su esposo, asistiría a la inauguración de las escuelas y colocaría
una lápida en el muro derecho del zaguán de la entrada principal con la
inscripción que recordaría “a la posteridad los autores de la creación de las
Escuelas” (4). Es el mármol que los alumnos veíamos al entrar en clase por la
mañana o al salir en fila.
Resulta curioso señalar que fuera un
palentino el fundador del colegio en que estudió el que en octubre de 2016 fue
proclamado santo, y que este escolar, luego obispo, fuera precisamente
enterrado en la catedral de la Ciudad de Palencia.
Los antiguos alumnos del colegio La
Salle-La Purísima debemos sentirnos orgullosos de que un estudiante que nos
antecedió en las mismas aulas haya alcanzado la santidad. Por ello mismo es
obligación histórica, intelectual y espiritual erigir en el colegio un
monumento a San Manuel González. Pero como, aun mereciéndolo, parece más
proporcionado a las dimensiones del edificio erigirle preferentemente un busto,
o colocar una lápida en homenaje a su memoria, para que los antiguos alumnos y
padres de familias pasados se sientan honrados por haber compartido un espacio
tan prometedor como una escuela con un hombre incansable, gran realizador de
obras educativas y sociales a lo largo de su vida. Para conocerlo mejor debe
recurrirse a la biografía que ya hemos citado y a sus obras completas,
publicadas en tres volúmenes (5). La iniciativa de llevar a cabo esta acción de
reconocimiento corresponde a la Dirección del Colegio y a la Instituto de los
Hermanos de las Escuelas Cristianas, titulares de las escuelas desde el año
1919 (6). Tras la beatificación en 2001 en Roma de Don Manuel González García,
me entrevisté con Religiosos responsables del colegio, y les propuse entonces
que debería colocarse una lápida en memoria de “Don Manuel, un sacerdote santo.
Un obispo sacrificado por su pueblo. Un enamorado de la eucaristía. Un ejemplo
para todos”, líneas con las que terminaba el Arzobispo de Sevilla Don Carlos
Amigo Vallejo un opúsculo que le dedicó (7).
La Hermandad de la Resurrección, de
Sevilla, debe instalar en su templo de Santa Marina una imagen, cuadro o lápida
en memoria de San Manuel González e incorporar a su procesión del Resucitado un
testimonio de homenaje al antiguo alumno canonizado.
Fundada la Hermandad en 1969 en el
período más brillante de la historia de la Asociación La Salle, de antiguos
alumnos (también de padres de familia y simpatizantes) del colegio La Salle-La
Purísima, asociación nacida en los años de la II República, es indudable el
vínculo de San Manuel González, el más ilustre y bendito exalumno de la
escuela, con una hermandad creada en el ambiente de las aulas en que él se
educó, es lógico, obligado y honra para el colegio y para la hermandad sumarse
a perpetuidad al merecido homenaje al santo.
Ya se lo había propuesto a quien era
hermano mayor en el año 2001. Habiendo promovido el que esto escribe unas
jornadas divulgativas de la Beatificación del Obispo sevillano, cooperando en
la organización con las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, institución fundada
por el incansable Don Manuel, invité a don Agustín Rico Delgado, hermano mayor
de la Resurrección, a que, por el vínculo del entonces Venerable con el colegio
y por tanto con la hermandad, fuera el presentador de la ponencia que ofreció
el Arzobispo Monseñor Carlos Amigo Vallejo. Esto sucedía en marzo de 2001.
También invité a don Francisco Collantes de Terán, hermano mayor de la
Hermandad de la Luz, por haber nacido el Obispo en la collación de San Esteban,
aunque fuera bautizado en San Bartolomé. Collantes presentó al Vicario General
de la Diócesis de Huelva, donde el santo Manuel González alcanzara tal
celebridad que el 14 de mayo de 1961 se levantó, con la contribución de los
ciudadanos, la estatua que preside la hermosa Plaza de San Pedro de la capital
onubense. Por mi parte presenté al Obispo de Palencia, Monseñor Rafael Palmero
Ramos, porque fue en esa provincia castellano-leonesa donde le precedió San
Manuel González, y donde tiene su sepultura en la capilla del sagrario de su
catedral.
Con razón en “ABC” de Sevilla don Pedro
Luis Serrera Contreras proponía que una imagen del santo salga en la procesión
del Corpus Christi de 2017 (8). Un argumento que corrobora cuanto venimos
sugiriendo con fundamentos bastantes.
Dos errores de Antonio Burgos.
En ocasión a propósito le rogué al
buen Obispo de Huelva don José Vilaplana para que se informara al autor de un
artículo inserto en el Boletín del Obispado corrigiéndole el error que había
expresado escribiendo que nuestro admirado San Manuel González García había
nacido en Antequera. Pues si ése fue el fallo sobre el lugar de nacimiento del
ingenioso sevillano doctor don Manuel González, hace poco tiempo el conocido
articulista de “ABC” Antonio Burgos lo sepultaba en Málaga, ignorando que, como
hemos referido, fue enterrado en la catedral de Palencia (9). Cuatro días más
tarde llamaba “don Francisco” a nuestro San Manuel (10).
(Las fotos han sido tomadas de catholik-blog y capacita2.net). 4-11-2016
(Las fotos han sido tomadas de catholik-blog y capacita2.net). 4-11-2016
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(1) Campos Giles, J.: “El Obispo del
Sagrario abandonado”, 5ª edición, Madrid, 1983, página 12.
(2) Ibid, pág. XV.
(3) Nectario María, Hermano:
“Escuela de La Purísima. Relación sumaria de la fundación, fábrica y estreno de
las Escuelas de Primeras Letras erigidas en el Noviciado de San Luis, de la
Compañía de Jesús de Sevilla…”, Madrid, 1972, páginas XII y XVII.
(4) Ibid, pág. XVII.
(5) González García, Manuel: “Obras
Completas”, 3 volúmenes, Burgos, 1998-2000.
(6) Nectario, op. cit., pp.
XXVI-XXVII.
(7) Amigo Vallejo, Carlos: “El
Venerable Manuel González, Cura de la Iglesia de Sevilla”, Separata del Boletín
Oficial del Arzobispado de Sevilla, Sevilla, febrero de 2001, página 26.
(8) En “ABC”, Sevilla, 22-10-2016,
página 43.
(9) “ABC”, Sevilla, 18-10-2016,
página 15.
(10) Ibid, 22-10-2016, página 15.
